jueves, 20 de diciembre de 2012

El eso, no lo sabe.

¿De verdad se creen que alguna vez fuiste feliz? ¿De verdad? No te engañes, has llorado más noches de las que has sonreído pero no lo dices, te callas todo lo que piensas, todo lo que sientes por no hacerle más daño. Te odias por sentir lo que sientes, te crees débil aunque en realidad has aprendido a ser fuerte.

El no sabe ni la mitad de lo que darías por el y te duele.
No sabe que es una idea casi perfecta del chico que necesitas, que sonríes como una gilipollas cada vez que lees sus mensajes, que pasas horas y horas mirando sus fotos, que te hubieses recorrido todas y cada una de las calles de Madrid por un abrazo y un "tenía ganas de verte", que has llorado muchas noches por verle mal y que darías la vida para ver como sonríe.

Pero claro el eso, no lo sabe.

lunes, 17 de diciembre de 2012

"Algún día"

Sales de casa perfectamente maquillada pensando que la noche irá bien.
Sabes que no eres nada del otro mundo pero te gusta tu sonrisa en el espejo. Eres la rara, la que prefiere zapatillas a tacones de 15 centímetros.

Miras con envida a las demás, a las que con nada están guapas y tienen a chicos detrás, aunque tú solo quieres a uno. Te das cuenta de que ese no es tu sitio, nunca lo fue. Igual estás intentando ser como los demás por no sentirte sola.

Sales de ahí con la absurda idea de perderte, enciendes un cigarro y pones música. Andas sin rumbo, sin saber donde ir y sin tener destino.

Ahora es él, el que no sale de tu cabeza; y por un momento sonríes. En el fondo sois parecidos, pero eso da igual. El vive pensando en otra y está  luchando por forjarse un futuro con ella. Buscas una de sus fotos la miras y le miras a los ojos buscando que te salve. Ojalá todo fuera distinto. Tu mirada se enrojece y tu cabeza se repite: "No, otra vez, no".
Quieres que sea feliz, pero a tu lado. Si el estuviera ahí contigo no hubieras tenido esa mierda de noche, os hubieseis perdido por algún parque y habríais estado compartiendo música y risas. "Algún día", te dices.

Vuelves a casa creyendo que mañana será otro día y mejorará.