Gris. Frío. Lluvia. La combinación perfecta para un sábado con complejo de domingo.
El cielo ha reventado, a la vez que yo.
A veces parece que todas esas gotas caen por algo e incluso me entienden porque se me clavan como puñales y me traen nostalgia y muchos recuerdos.
Recuerdos y soledad, una soledad que valoro pero a la vez me ahoga demasiado.
Sería más fácil compartirla, sí, alguien que quiera pasar conmigo los fines de semana en una cafetería hablando de todo y de nada, que me mirara a los ojos y entendiera lo que me quema dentro o simplemente que se viniera a mi cama a compartir cigarros, música y besos.
A ver conmigo como el mundo se inunda ahí fuera y yo me siento protegida entre sus brazos.
Esto es un 'ojalá' más. Con nombre, apellido y sus ojos tristes.
Nada más, decir que la paz interna que me da la lluvia no me la da nada más.
sábado, 28 de septiembre de 2013
jueves, 5 de septiembre de 2013
Asfixia.
Es bonito ver llover. Lleva toda la tarde haciéndolo.
El agua trae recuerdos mezclados con una gran cantidad de nostalgia. Si lo acompañas con música y pensamientos del presente puede incluso a asfixiar.
Me he refugiado toda la tarde en mi habitación, intentando buscarle explicación a muchas cosas que llevan tiempo rondando mi cabeza.
Por ejemplo, por qué no estabas compartiendo la tarde de tormenta conmigo o por qué nos dio por complicarlo todo, por jodernos y acabar consumiéndonos.
No sé, supongo o quiero suponer que todas esas preguntas las ha dado el tiempo, las circunstancias y la jodida tarde que he pasado.
Estas cuatro pareces que a veces me salvan y otras parece que se me van a venir encima.
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