lunes, 31 de marzo de 2014

El cielo de sus ojos.

Hacia mucho que no me destruía como lo estoy haciendo hoy.
Con mil apuntes en la mesa, café y la cabeza no sé donde.
Complicado es entenderlo.
Y complicado es entenderme.

Acabo de perder otra batalla con quien cada día me demostraba que quería mi desorden.
Bueno, acabo de perder conmigo misma también.
El miedo a sentir de más, a sentir algo que no sea vacío, miedo o simple dolor me acojona. Sí, me acojona.
Suena tan ridículo, pero prefiero mi autodestrucción a destruir a quien me bajaría la Luna si se lo pidiese.

Todo por mi, por mi y por quien no deja de aparecer en cada canción, ese quien se ha llevado todas mis letras o a ese al que veo reflejado en cada charco.

Soy tan destructible, tan frágil. Constantes precipicios en mi cabeza me separan de quien me regala sonrisas cada mañana, quien me lleva a desayunar al puto culo del mundo, quien en medio de la multitud de una discoteca me susurra "me encanta esta fiesta, pero ahora te quiero para mi" y largarnos a un portal a entendernos un poco o a desentendernos.

Me separan del puto cielo de sus ojos. Pero ya no sé si quiero ese cielo o el invierno de otros ojos.

jueves, 13 de marzo de 2014

Tan mía, tan yo.

He vuelto.
A escupir palabras.
A garabatear todo lo que me quema, todo lo que llueve y toda la guerra de dentro.
Con la misma canción de fondo. En repetición.
La canción que me evade de todo. High.
"Alto" como en los mejores tiempos pero con vértigo esperando una caída que no deja de repetirse.
Aunque ya no esté arriba siempre me ahoga esa sensación y vuelvo a ese pozo.
Ese pozo que a él no le gustó porque no quiso quedarse. Tampoco probó si quería compartirlo conmigo.
El caso es que estoy sola.
Y a la vez conmigo que, al fin y al cabo, soy yo la que me queda.
Me tengo a mi misma pero quiero escapar de mí, de mis pensamientos y de todo lo que me está matando las entrañas.
Lo consigo a ratos, echando a correr con la música a toda hostia y sin pensar en un destino.
Antes siempre había un destino, una dirección, una calle, una ciudad o una persona.
Ahora no, sólo quiero huir y dejar a mi otro yo atrás.

Soy tan mía, tan yo.