Pasar página.
Que fácil es aconsejarlo y que jodido hacerlo.
La noche cae como una maldición escrita ante mi cuarto, el televisor calla lo que piensa en honor a su dueño, la persiana esta echada haciéndole un guiño a mi suerte, y este silencio intempestivo no para de recordarme nuestro pasado.
Sé que hace mucho que debería de haberme abierto en canal ante ti, y a corazón destrozado, confesarme admiradora de tu culo y tu persona a partes iguales.
Me debo meses de integridad y muchísimos años de coraje. No sé si el amor es mentirse a uno mismo para darle cuerda al reloj que ponga en hora nuestros sentimientos, lo que si tengo claro, es que siempre he llegado tarde a la cita con tu empatía.
Es más fácil vivir con la incertidumbre a cuestas que soportar el golpe seco de un "no" por respuesta. Cobarde, infeliz, pero con un clavo ardiendo de esperanza del que no pienso soltarme. Manual básico del autoengaño.
Me he propuesto acostarme y no pensar en tu boca. Conocerlos antes de compararlos contigo, y putearte todo lo que el alcohol me alcance.
Así que me llevo mi corazón con complejo de sparring a otra parte. La pelea de orgullos te la llevas tú por los puntos, pero no pienso tirar la toalla hasta que no aparezca otro capaz de arrojarme a la lona de un beso.
El exilio de mi folio
miércoles, 17 de junio de 2015
sábado, 14 de marzo de 2015
Un brindis por el vacío de siempre.
Empezamos como nunca pero acabamos como siempre.
Tu tenías otros planes y yo no entraba en ellos.
Ahora sonríes a otra que se parece a mi aunque dudo que te sonría y te haga rabiar como yo.
Me jure no volver a llorar por nadie pero hoy todo me puede. Y he reventado. Estoy escupiendo palabras sin saber muy bien porque te estoy escribiendo cuando hace semanas que no te siento.
Has decidido ir a lo fácil, y me has dejado en un puto océano, sola y sin fuerzas para nadar.
Pero no te preocupes, no me voy a ahogar, porque estoy acostumbrada a la soledad de los océanos, al abandono y a las malas caras.
Me he vuelto inmune a todo tipo de putadas, a todo tipo de mentiras.
Tengo una resistencia que muchos querrían tener pero que es despreciable.
Porque no existe nada peor que no sentir ni si quiera el dolor, porque ya te has acostumbrado.
Tu tenías otros planes y yo no entraba en ellos.
Ahora sonríes a otra que se parece a mi aunque dudo que te sonría y te haga rabiar como yo.
Me jure no volver a llorar por nadie pero hoy todo me puede. Y he reventado. Estoy escupiendo palabras sin saber muy bien porque te estoy escribiendo cuando hace semanas que no te siento.
Has decidido ir a lo fácil, y me has dejado en un puto océano, sola y sin fuerzas para nadar.
Pero no te preocupes, no me voy a ahogar, porque estoy acostumbrada a la soledad de los océanos, al abandono y a las malas caras.
Me he vuelto inmune a todo tipo de putadas, a todo tipo de mentiras.
Tengo una resistencia que muchos querrían tener pero que es despreciable.
Porque no existe nada peor que no sentir ni si quiera el dolor, porque ya te has acostumbrado.
lunes, 12 de enero de 2015
Pequeño torbellino.
Cuatro meses de darnos más y menos.
De caricias y desprecios.
De besos y malas miradas.
De "ven idiota" y "déjame en paz".
De idas y venidas.
De no se lo que somos pero no quiero que dejemos de serlo.
De llorar horas y horas en la cama y de risas descontroladas.
De darnos lo mejor del otro.
De echar de menos y no querernos ver más.
De tres días viéndote dormir y dos meses sin vernos.
De abrazarnos de más y vernos de menos.
De querer comernos el mundo juntos y querer tirar todo por la borda.
De no saber lo que tenemos pero querer serlo todo.
Has llegado y has puesto todo patas arriba. Tienes "efecto torbellino".
Has destrozado los peores recuerdos de mi pasado y me has traído lo mejor y lo peor de ti. Para compartirlo o para que lo cuide, no se.
También me has traído miedo y noches de llorar a reventar, malas miradas, malas contestaciones y discusiones en medio de la calle.
Pero luego cuando te calmas, cuando ese torbellino ha pasado vuelves a ser el mismo que ese 12 de septiembre a las 6 y pico de la mañana cuando decidiste que era buen momento para cuando decidiste besarme y sonreirme.
Ojalá nunca dejes de tener ese efecto, cariño.
Porque me destrozas y me reconstruyes como no lo había hecho ninguno jamás.
No se lo que somos, ni lo que seremos.
Ni lo que va a pasar de aquí a un mes.
Sólo se que tenemos que darnos la vida. Aquí y ahora. Aunque nos tengamos lejos. Aunque no pueda verte dormir todas las noches.
Por nosotros. Por ti y por mi. Por ahora.
Porque es nuestro momento, pequeño torbellino.
De caricias y desprecios.
De besos y malas miradas.
De "ven idiota" y "déjame en paz".
De idas y venidas.
De no se lo que somos pero no quiero que dejemos de serlo.
De llorar horas y horas en la cama y de risas descontroladas.
De darnos lo mejor del otro.
De echar de menos y no querernos ver más.
De tres días viéndote dormir y dos meses sin vernos.
De abrazarnos de más y vernos de menos.
De querer comernos el mundo juntos y querer tirar todo por la borda.
De no saber lo que tenemos pero querer serlo todo.
Has llegado y has puesto todo patas arriba. Tienes "efecto torbellino".
Has destrozado los peores recuerdos de mi pasado y me has traído lo mejor y lo peor de ti. Para compartirlo o para que lo cuide, no se.
También me has traído miedo y noches de llorar a reventar, malas miradas, malas contestaciones y discusiones en medio de la calle.
Pero luego cuando te calmas, cuando ese torbellino ha pasado vuelves a ser el mismo que ese 12 de septiembre a las 6 y pico de la mañana cuando decidiste que era buen momento para cuando decidiste besarme y sonreirme.
Ojalá nunca dejes de tener ese efecto, cariño.
Porque me destrozas y me reconstruyes como no lo había hecho ninguno jamás.
No se lo que somos, ni lo que seremos.
Ni lo que va a pasar de aquí a un mes.
Sólo se que tenemos que darnos la vida. Aquí y ahora. Aunque nos tengamos lejos. Aunque no pueda verte dormir todas las noches.
Por nosotros. Por ti y por mi. Por ahora.
Porque es nuestro momento, pequeño torbellino.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Cerramos año. Libro nuevo.
Cerramos año. Abrimos libro nuevo.
Es complicado hablar de 2014.
Me ha dado mucho y me ha quitado también.
Me ha dado y me ha quitado personas, ganas, fuerza y coraje. A partes iguales.
He aprendido lo que es llorar de la risa. Echar de menos. Emborracharte en una playa la noche de San Juan con tus amigas. Discutir porque hacer las noches de sábado o llorar con el video de mi cumpleaños.
Cada año me da algo nuevo. Y este año me ha hecho fuerte y dura, capaz de superar cualquier adversidad. Ahora sé que soy capaz de comerme el mundo. Pero siempre con los míos claro. Los que año tras año están esperándome arregladisimos para acabar sentados en una acera comiendo churros con chocolate a las 9 de la mañana.
Por los que han llegado. Los que se han acomodado en mi. Y por supuesto no quiero que se vayan. Porque han hecho el 2014 más bonito, más feliz, más sonriente.
Por los que se fueron. Los que compartieron otros años y ahora se han salido de tu vida. Gracias y hasta siempre (o hasta nunca, depende).
Por los que llegarán para que aporten y les aporte.
Por los que están y se quedarán. A vosotros gracias, por tanto. Por cada sonrisa, cada lágrima, cada borrachera, cada foto, cada abrazo, cada mala mirada, cada abrazo.
Gracias a todos. Por ser quien sois para mi. Por lo que me aportáis. Por vuestras rarezas. Gracias por ser parte de mi un año más.
Es complicado hablar de 2014.
Me ha dado mucho y me ha quitado también.
Me ha dado y me ha quitado personas, ganas, fuerza y coraje. A partes iguales.
He aprendido lo que es llorar de la risa. Echar de menos. Emborracharte en una playa la noche de San Juan con tus amigas. Discutir porque hacer las noches de sábado o llorar con el video de mi cumpleaños.
Cada año me da algo nuevo. Y este año me ha hecho fuerte y dura, capaz de superar cualquier adversidad. Ahora sé que soy capaz de comerme el mundo. Pero siempre con los míos claro. Los que año tras año están esperándome arregladisimos para acabar sentados en una acera comiendo churros con chocolate a las 9 de la mañana.
Por los que han llegado. Los que se han acomodado en mi. Y por supuesto no quiero que se vayan. Porque han hecho el 2014 más bonito, más feliz, más sonriente.
Por los que se fueron. Los que compartieron otros años y ahora se han salido de tu vida. Gracias y hasta siempre (o hasta nunca, depende).
Por los que llegarán para que aporten y les aporte.
Por los que están y se quedarán. A vosotros gracias, por tanto. Por cada sonrisa, cada lágrima, cada borrachera, cada foto, cada abrazo, cada mala mirada, cada abrazo.
Gracias a todos. Por ser quien sois para mi. Por lo que me aportáis. Por vuestras rarezas. Gracias por ser parte de mi un año más.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Nadie sabe más.
Ven. Me cargas. Dame un beso. Pellizcos. Arañazos. Sé que me echas de menos. Tendré que soportarte un rato hoy. Idiota. Me apetece estar contigo. Vámonos de cervezas. Celosa. Mordiscos. Te comía. Mis ganas. Las tuyas. Orgullo. Abrazos. Septiembre. Mi cama. Salamanca.
No me dejes.
No lo hagas. Por ti. Por nosotros. Por el primer día que te vi y que me daba vergüenza mirarte. Porque empece a mirarte y me llamabas mala. Porque me atacabas los nervios y sólo me salía arañarte aunque me moría de ganas de besarte. Por las caricias por debajo de la mesa.
Los "me caes mal" aún sabiendo que era mentira. Las miradas cómplices.
Tus besos desenfrenados en ese sofá a las seis y media de la mañana. Se acaba aquí.
Y volvió a empezar. Y no me canso. Me haces falta, como nada. Pero puedo seguir sin ti, por orgullo aunque sea.
No lo entiendo. No lo entendemos. Y dudo que lo entiendan.
Pero estamos nosotros. Y nadie sabe más.
No me dejes.
No lo hagas. Por ti. Por nosotros. Por el primer día que te vi y que me daba vergüenza mirarte. Porque empece a mirarte y me llamabas mala. Porque me atacabas los nervios y sólo me salía arañarte aunque me moría de ganas de besarte. Por las caricias por debajo de la mesa.
Los "me caes mal" aún sabiendo que era mentira. Las miradas cómplices.
Tus besos desenfrenados en ese sofá a las seis y media de la mañana. Se acaba aquí.
Y volvió a empezar. Y no me canso. Me haces falta, como nada. Pero puedo seguir sin ti, por orgullo aunque sea.
No lo entiendo. No lo entendemos. Y dudo que lo entiendan.
Pero estamos nosotros. Y nadie sabe más.
domingo, 21 de septiembre de 2014
No te alejes, por favor.
Vuelve el frío. La lluvia. Las hojas por el suelo.
Y se van las noches de ginebra, los baños en la playa viendo todos los amaneceres, las noches eternas.
Ah, y todas las personas que me dan oxígeno.
Y no se que me va a hacer más falta.
Soy experta en eso de echar de menos, pero no me acabo de acostumbrar a tener lejos a lo que me salva.
Y en especial a quien ha salvado mi Agosto y está agarrandome en Septiembre.
A quien me ha devuelto la confianza y con ella una sonrisa que hacia tiempo que no veía.
Él es de esas personas que aparecen en tu vida un día, con la que compartes un par de cervezas pero nunca esperas que acabe dándote los buenos días desde el otro lado de la cama y trayendote un zumo de naranja para desayunar.
Ni que sus besos fueran la carga de pilas para superar los días.
Pero sí, es él y no se para cuanto tiempo tiene pensado quedarse.
Aunque ahora no esté.
Pero sus mensajes de "a ver si algún día te dignas a aparecer por aquí" o mis tachones en el calendario a doce días de vernos.
O las ganas. Y como en tres días me devolvió lo que otros me habían quitado.
Ojalá el destino, la vida o lo que cojones sea que te ha traído hasta mi no nos separe.
Porque estas haciendo bonito un Septiembre que duele.
Y eso no lo hace cualquiera, así que quédate.
Y se van las noches de ginebra, los baños en la playa viendo todos los amaneceres, las noches eternas.
Ah, y todas las personas que me dan oxígeno.
Y no se que me va a hacer más falta.
Soy experta en eso de echar de menos, pero no me acabo de acostumbrar a tener lejos a lo que me salva.
Y en especial a quien ha salvado mi Agosto y está agarrandome en Septiembre.
A quien me ha devuelto la confianza y con ella una sonrisa que hacia tiempo que no veía.
Él es de esas personas que aparecen en tu vida un día, con la que compartes un par de cervezas pero nunca esperas que acabe dándote los buenos días desde el otro lado de la cama y trayendote un zumo de naranja para desayunar.
Ni que sus besos fueran la carga de pilas para superar los días.
Pero sí, es él y no se para cuanto tiempo tiene pensado quedarse.
Aunque ahora no esté.
Pero sus mensajes de "a ver si algún día te dignas a aparecer por aquí" o mis tachones en el calendario a doce días de vernos.
O las ganas. Y como en tres días me devolvió lo que otros me habían quitado.
Ojalá el destino, la vida o lo que cojones sea que te ha traído hasta mi no nos separe.
Porque estas haciendo bonito un Septiembre que duele.
Y eso no lo hace cualquiera, así que quédate.
viernes, 15 de agosto de 2014
23:26 y mi sonrisa.
Me he dado cuenta que también existen las noches frías en pleno agosto,
y las noches de calor en los baños de cualquier bar a finales de diciembre.
Demasiadas reflexiones y pensamientos para un viernes de verano con la mente en mil sitios a la vez.
Aunque en mi misma primero de todo.
Porque he aprendido a que sin mi no puedo estar en nadie más.
A qué yo sin mi carmín rojo y mis tacones no sería yo las noches de sábado.
He aprendido a comerme el mundo o al menos a pisarle tan fuerte que retumbe.
Que los días malos hay que acompañarlos de cerveza y buena compañía.
Que el frío es menos frío si hay miradas y caricias capaz de arroparme.
Que a mi espejo le encanta verme despeinada y con una sonrisa de recién levantada.
Que me ha costado darme cuenta de todo esto, sí.
Pero he aprendido a ser yo.
Y a que mi sonrisa está por encima de todos esos mierdas.
y las noches de calor en los baños de cualquier bar a finales de diciembre.
Demasiadas reflexiones y pensamientos para un viernes de verano con la mente en mil sitios a la vez.
Aunque en mi misma primero de todo.
Porque he aprendido a que sin mi no puedo estar en nadie más.
A qué yo sin mi carmín rojo y mis tacones no sería yo las noches de sábado.
He aprendido a comerme el mundo o al menos a pisarle tan fuerte que retumbe.
Que los días malos hay que acompañarlos de cerveza y buena compañía.
Que el frío es menos frío si hay miradas y caricias capaz de arroparme.
Que a mi espejo le encanta verme despeinada y con una sonrisa de recién levantada.
Que me ha costado darme cuenta de todo esto, sí.
Pero he aprendido a ser yo.
Y a que mi sonrisa está por encima de todos esos mierdas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)