martes, 23 de abril de 2013

Aunque no estés al final del túnel.

He vuelto al cuaderno de siempre. Donde empecé a escribirte el día que me di cuenta que me hacías sonreír pero me matabas por dentro.
Desde la primera sonrisa sabía que estaría jodida. ¿Y qué? Mi vida ha pasado a un segundo plano, sólo importas tú, tú y tú. Ya tendré tiempo de arrepentirme, de darme cuenta que echarme a perder y dedicarme a ti no fue tan buena idea. No quiero parar este tira y afloja de hacernos daño y sonreír a la vez. Quiero ver como sonríes aunque a mi se me esté rompiendo el mundo.

Son siempre las mismas preguntas, el mismo malestar, las ganas solo de ti.
Las ganas de que vengas y me saques de aquí, de esto, de algo que mi siquiera yo entiendo.
Ahora solo falta darme cuenta de que tu no vas a venir y tengo que salir de esta yo sola, aunque tu no estés al final del túnel.

domingo, 21 de abril de 2013

Quédate.

Me encierro en la absurda idea de que algún día te olvidaré. De que no pensaré en ti ni volveré a sonreír por ti, ni tampoco las pasaré putas cada noche. No sé si quiero verte marchar o necesito verte ir pero que te gires para ver como a pesar de tanta mierda, de tus idas y venidas sigo aquí, como el primer día, incluso más convencida de que te necesito, de que los días son puntos precipicios sin ti aunque en plena caída aparezcas de frente para salvarme. Una vez más. Ver como me salvas y te piras. Ojalá te des cuenta que me la sudan las caídas, las idas y las venidas, los tropiezos o las malas jugadas del destino. Si estás tu ahí para salvarnos de cada bache no quiero que te vayas. Quédate.

lunes, 8 de abril de 2013

Tus putas idas y venidas, mi cuerda floja.

Vienes. Vas. Vienes. Vas. Y así seguirás. He dejado de escribir en segunda persona, he de asumir que el problema es conmigo, conmigo y con tú estúpido juego que me tiene tan viciada.

Ni salir y beber hasta el coma me llena, ni pasarme la noche riéndome con mis amigas, siempre apareces tú. A todas horas, cada segundo del día y eso es una putada. Depender de ti, de si estás o no estás.

No estás nunca lo has estado pero yo te noto aquí. Los días los sobrellevo, pero las noches son imposibles. No imaginas la de veces que me he repetido con lágrimas en los ojos; 'te dije que te olvidaras de ese cabrón'.
Y me acuerdo de cuando me la sudabas, de cuando tu presencia me jodía y te miraba con cara de asco. Me decían 'deja de odiarle, te acabarás enamorando' y aquí estoy escribiéndote una vez más. He perdido la cuenta de las veces, de las horas y de todo lo que he perdido por ti. Aun así, a pesar de todo, de todo el daño, de todas las noches en vela, de todas las lágrimas y de todas las veces que me he propuesto olvidarte tengo una voz interna que no cesa y me dice: 'ojalá estuvieras aquí'.

miércoles, 3 de abril de 2013

¿Y ahora qué?

¿Y ahora qué? Después de todo, ¿qué va a pasar? Ni lo sabéis ni supones que lo sabréis  Es así. Fin. Cada uno por su lado, esperando que algún día tonto uno de los dos necesite otra tarde juntos.

No sé tú pero ella, mientras os dais esta mierda de tiempo o lo perdéis. Seguirá levantándose cada mañana con la esperanza de tener un mensaje tuyo de buenos días, se pasará horas sentada en su pupitre y con un folio delante haciendo planes para el resto de vuestra vida. Llegará la hora del café y moverá la cucharilla con desgana mientras vé como no vienes y como tú café se enfría.

Una vez se lo dijiste, "nosotros somos como él café, caliente es puro placer pero cuando se enfría no es lo mismo", creo que nunca llegó a entender esa frase. Ni esa, ni muchas de las comparaciones que hacías sobre vuestra relación. No os entendíais y eso era lo bonito que cada vez que decía algo absurdo tú le mirabas y le sonreías. Aun así, con sus más y sus menos, sus idas y sus venidas y sus frases filosóficas sabías que no había nadie que entendiera mejor tu mirada, tu sonrisa o tus gestos.