Martes fríos.
Martes sin ganas. Otro más.
Y no sé que hacer para encontrarlas, si alguien se llevo las ganas de los martes pero también las del resto de semana.
Miro a los días con asco, al café con tristeza y al humo del cigarro con esperanza.
¿Esperanza de qué? No lo sé, pero tendré que estar llena de algo ¿no? Pues ya está.
El gris del cielo lo entiende, sabe cuando ponerse a llover porque sabe que en ese momento estoy reventando por dentro y como soy incapaz de chillar y gritar él lo hace por mi.
Y saca los mejores rayos de Sol cuando a ti te da por preguntarte cómo estoy.
Parece absurdo, pero el cielo es de los pocos que me entiende.
El cielo y esas letras de canciones que me recuerdan en cada acorde a ti, que me hacen pedazos, también, pero romperse con esas canciones reventándote los oídos no está mal, me ahogan los pulmones, me atan el estómago y me inundan los ojos, casi como lo haces tú. Aunque no tan bonito.
Esa puta manía tuya de hacer el desastre bonito, o eso creo que haces. Ese don de salvarme y ahogarme a la vez.
Si es jodido de entender, imaginaos lo que cuesta explicarlo. Y lo de explicárselo a mi cabeza y a los trozos de corazón que me quedan más todavía.
Siguen sin entenderte, después de tanto tiempo, de tantos dolores de cabeza y puñaladas en el pecho no saben que cojones hacer contigo. Aunque yo tampoco, pero son dolores de cabeza con tu nombre y puñaladas con tus palabras.
Así los martes, cuando los pongo tu nombre, se hacen más llevaderos aunque me partan en dos.
miércoles, 5 de febrero de 2014
sábado, 1 de febrero de 2014
Entre tabaco y soledad.
"¿Le echas de menos?"
Y son de esas noches en las que entre bacardi y bacardi, soledad y tabaco te pones nostálgica y sueltas todo.
"¿Cómo voy a echar de menos algo que nunca he tenido?
Él nunca ha sido mío y dudo que algún día lo sea. En parte lo entiendo porque se merece algo más que soportar toda mi mierda.
Que me quema verle feliz con otra, sí. Pero dime, ¿qué coño hago? Si no soy capaz de demostrarle nada de lo que siento. Me siento indefensa ante él y a la vez pienso lo fuerte que me hace ser.
Es que no te imaginas, cómo es, de verdad... Me hace feliz y no lo sabe, me hace ver todo más bonito con simples palabras.
Parezco gilipollas hablando de él, pero me encanta hablar de él y de mi sonrisa de gilipollas cada vez que veo una foto suya.
Tantos sentimientos que no sé dónde van a ir, tantas ganas, tantos miedos.
¿Sabes la sensación de sentir que te quieres comer el mundo por alguien?
Pues eso me pasa a mi, que en vez de estar sentada aquí bebiendome una cerveza podría estar con él haciendo lo que sea, es la primera vez que no me preocupa que sea perfecto porque al fin y al cabo no lo necesito.
Ahora lo cuento así, porque eres tú y porque supongo que me entiendes pero me cuesta hablar de como es, de como me hace sentir. No sé, y todo esto sin verle, ni tocarle ni sentirle.
Ojalá algun día caiga en la cuenta de que quiero hacerle feliz.
Ay.. Si te digo la verdad, a veces pienso que estoy loca."
De esas conversaciones en las que te sinceras y acabas con esa sonrisa tan inconfundible y con un "lo grande que es y lo que le quiero".
Y son de esas noches en las que entre bacardi y bacardi, soledad y tabaco te pones nostálgica y sueltas todo.
"¿Cómo voy a echar de menos algo que nunca he tenido?
Él nunca ha sido mío y dudo que algún día lo sea. En parte lo entiendo porque se merece algo más que soportar toda mi mierda.
Que me quema verle feliz con otra, sí. Pero dime, ¿qué coño hago? Si no soy capaz de demostrarle nada de lo que siento. Me siento indefensa ante él y a la vez pienso lo fuerte que me hace ser.
Es que no te imaginas, cómo es, de verdad... Me hace feliz y no lo sabe, me hace ver todo más bonito con simples palabras.
Parezco gilipollas hablando de él, pero me encanta hablar de él y de mi sonrisa de gilipollas cada vez que veo una foto suya.
Tantos sentimientos que no sé dónde van a ir, tantas ganas, tantos miedos.
¿Sabes la sensación de sentir que te quieres comer el mundo por alguien?
Pues eso me pasa a mi, que en vez de estar sentada aquí bebiendome una cerveza podría estar con él haciendo lo que sea, es la primera vez que no me preocupa que sea perfecto porque al fin y al cabo no lo necesito.
Ahora lo cuento así, porque eres tú y porque supongo que me entiendes pero me cuesta hablar de como es, de como me hace sentir. No sé, y todo esto sin verle, ni tocarle ni sentirle.
Ojalá algun día caiga en la cuenta de que quiero hacerle feliz.
Ay.. Si te digo la verdad, a veces pienso que estoy loca."
De esas conversaciones en las que te sinceras y acabas con esa sonrisa tan inconfundible y con un "lo grande que es y lo que le quiero".
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