sábado, 1 de febrero de 2014

Entre tabaco y soledad.

"¿Le echas de menos?"
Y son de esas noches en las que entre bacardi y bacardi, soledad y tabaco te pones nostálgica y sueltas todo.
"¿Cómo voy a echar de menos algo que nunca he tenido?
Él nunca ha sido mío y dudo que algún día lo sea. En parte lo entiendo porque se merece algo más que soportar toda mi mierda.
Que me quema verle feliz con otra, sí. Pero dime, ¿qué coño hago? Si no soy capaz de demostrarle nada de lo que siento. Me siento indefensa ante él y a la vez pienso lo fuerte que me hace ser.
Es que no te imaginas, cómo es, de verdad... Me hace feliz y no lo sabe, me hace ver todo más bonito con simples palabras.
Parezco gilipollas hablando de él, pero me encanta hablar de él y de mi sonrisa de gilipollas cada vez que veo una foto suya.
Tantos sentimientos que no sé dónde van a ir, tantas ganas, tantos miedos.
¿Sabes la sensación de sentir que te quieres comer el mundo por alguien?
Pues eso me pasa a mi, que en vez de estar sentada aquí bebiendome una cerveza podría estar con él haciendo lo que sea, es la primera vez que no me preocupa que sea perfecto porque al fin y al cabo no lo necesito.
Ahora lo cuento así, porque eres tú y porque supongo que me entiendes pero me cuesta hablar de como es, de como me hace sentir. No sé, y todo esto sin verle, ni tocarle ni sentirle.
Ojalá algun día caiga en la cuenta de que quiero hacerle feliz.

Ay.. Si te digo la verdad, a veces pienso que estoy loca."

De esas conversaciones en las que te sinceras y acabas con esa sonrisa tan inconfundible y con un "lo grande que es y lo que le quiero".

martes, 7 de enero de 2014

Y no sé, acuérdate de mí.

Todo quema pero lo de dentro es frío.
El frío que me enseñaste a sentir, a valorar, a compartir.
Y dime qué cojones hago con el frío ahora si sólo lo entendía contigo.

Tendré que empezar a tachar días del calendario. No para contar días para verte sino para contar todos los días que no estás.

Es difícil escribirte cuando parece que ya te he dicho todo.
Cuando te lo he escrito todo.
Cuando mis silencios gritaban y parecía que iban a llegar hasta ti, y se te iban a clavar.

Pero no llegaron, se fueron disipando entre humo y recuerdos rotos.
Recuerdos que no dejo de acariciar con los dedos.
Recuerdos que cortan y me rompen cada vez más. 
Cortan y me hacen sangrar sólo como tú conseguías hacerlo.
Ahora sólo hay palabras de despedida, despedidas forzosas con palabras entre lágrimas esperanzas de "volveré".



Y no sé, acuérdate de mí.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Orgullo.

Esa balanza tan desequilibrada entre el miedo a cagarla, y el miedo a perderte. Esa relación jodida por terceros, pero sin haber terceras personas. Sólo orgullos.
La sensación de acertar, unida a la decepción de que ese acierto llega un poco tardío.
Tenerte. Querer cuidar tu relación como ninguna, y joderle y joderte como hacen todas.
Todo se jode por los problemas, conflictos y demás putas mierdas que nadie quiere pero a todos inspira. Y lo jodido no es tener el problema, ni tampoco no encontrar la solución.
Lo que es realmente jodido es no saber cual es el problema. Que coño ha cambiado en tu vida, ese que hace dos días te hacia reír y sentirte superior a todas esas que te odian, y ahora no te perdona ni el más mínimo kilo de autoestima. Ese momento en el que dejas de echar culpas y pasas a plantearte el simple hecho de culparte a ti misma.


martes, 26 de noviembre de 2013

Gritos en silencio.

Cada día que pasa noto como todo lo que quería, todo lo que hace mi día a día más fácil se acaba yendo.
Me da por pensar que no las merezco o simplemente habrá alguien que saque más partido a esas dosis de felicidad que yo.
No sé, puede que no sea la más cariñosa, ni la que más demuestra, ni la más feliz. Puede que la explicación de mis silencios y mi mirada perdida sea el miedo a contaminar otras vidas, otras corazones.
Soy tan complicada, tan inconformista que no me entiendo ni yo.
Es normal que él no me entienda, me lo repito constantemente. Se merece alguien que le haga feliz, aunque dudo que alguien se matara por verle sonreír como yo.
Dudo que alguien quiera tardes de perderse por no sé donde como lo quiero yo.
Dudo que alguien entienda sus palabras como las entiendo yo.
Dudo que alguien se imagine una rutina a su lado.

Ojalá algún día sé de cuenta de que mis silencios no dejan de gritar que venga.

viernes, 25 de octubre de 2013

Como una bala.

Nunca pensé que diría esto pero. Te necesito. Nunca te lo he demostrado. Nunca te lo he dicho.
Tampoco creo que cambiaran las cosas.
Soy esa con la que dudo que alguien quiera estar, difícil de entender con más defectos que virtudes.
Conmigo es fácil lo de "las hay mejores".
Ahora que no estas me doy cuenta de que te quiero y de que daría lo que fuera por tenerte conmigo.

sábado, 28 de septiembre de 2013

La paz interna que sólo me devuelve la lluvia.

Gris. Frío. Lluvia. La combinación perfecta para un sábado con complejo de domingo.
El cielo ha reventado, a la vez que yo.
A veces parece que todas esas gotas caen por algo e incluso me entienden porque se me clavan como puñales y me traen nostalgia y muchos recuerdos.
Recuerdos y soledad, una soledad que valoro pero a la vez me ahoga demasiado.
Sería más fácil compartirla, sí, alguien que quiera pasar conmigo los fines de semana en una cafetería hablando de todo y de nada, que me mirara a los ojos y entendiera lo que me quema dentro o simplemente que se viniera a mi cama a compartir cigarros, música y besos.
A ver conmigo como el mundo se inunda ahí fuera y yo me siento protegida entre sus brazos.

Esto es un 'ojalá' más. Con nombre, apellido y sus ojos tristes.

Nada más, decir que la paz interna que me da la lluvia no me la da nada más.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Asfixia.

Es bonito ver llover. Lleva toda la tarde haciéndolo.
El agua trae recuerdos mezclados con una gran cantidad de nostalgia. Si lo acompañas con música y pensamientos del presente puede incluso a asfixiar.
Me he refugiado toda la tarde en mi habitación, intentando buscarle explicación a muchas cosas que llevan tiempo rondando mi cabeza. 
Por ejemplo, por qué no estabas compartiendo la tarde de tormenta conmigo o por qué nos dio por complicarlo todo, por jodernos y acabar consumiéndonos.
No sé, supongo o quiero suponer que todas esas preguntas las ha dado el tiempo, las circunstancias y la jodida tarde que he pasado.
Estas cuatro pareces que a veces me salvan y otras parece que se me van a venir encima.