jueves, 13 de marzo de 2014

Tan mía, tan yo.

He vuelto.
A escupir palabras.
A garabatear todo lo que me quema, todo lo que llueve y toda la guerra de dentro.
Con la misma canción de fondo. En repetición.
La canción que me evade de todo. High.
"Alto" como en los mejores tiempos pero con vértigo esperando una caída que no deja de repetirse.
Aunque ya no esté arriba siempre me ahoga esa sensación y vuelvo a ese pozo.
Ese pozo que a él no le gustó porque no quiso quedarse. Tampoco probó si quería compartirlo conmigo.
El caso es que estoy sola.
Y a la vez conmigo que, al fin y al cabo, soy yo la que me queda.
Me tengo a mi misma pero quiero escapar de mí, de mis pensamientos y de todo lo que me está matando las entrañas.
Lo consigo a ratos, echando a correr con la música a toda hostia y sin pensar en un destino.
Antes siempre había un destino, una dirección, una calle, una ciudad o una persona.
Ahora no, sólo quiero huir y dejar a mi otro yo atrás.

Soy tan mía, tan yo.


miércoles, 5 de febrero de 2014

Martes de trozos.

Martes fríos.
Martes sin ganas. Otro más.
Y no sé que hacer para encontrarlas, si alguien se llevo las ganas de los martes pero también las del resto de semana.
Miro a los días con asco, al café con tristeza y al humo del cigarro con esperanza.
¿Esperanza de qué? No lo sé, pero tendré que estar llena de algo ¿no? Pues ya está.

El gris del cielo lo entiende, sabe cuando ponerse a llover porque sabe que en ese momento estoy reventando por dentro y como soy incapaz de chillar y gritar él lo hace por mi.
Y saca los mejores rayos de Sol cuando a ti te da por preguntarte cómo estoy.
Parece absurdo, pero el cielo es de los pocos que me entiende.
El cielo y esas letras de canciones que me recuerdan en cada acorde a ti, que me hacen pedazos, también, pero romperse con esas canciones reventándote los oídos no está mal, me ahogan los pulmones, me atan el estómago y me inundan los ojos, casi como lo haces tú. Aunque no tan bonito.

Esa puta manía tuya de hacer el desastre bonito, o eso creo que haces. Ese don de salvarme y ahogarme a la vez.
Si es jodido de entender, imaginaos lo que cuesta explicarlo. Y lo de explicárselo a mi cabeza y a los trozos de corazón que me quedan más todavía.
Siguen sin entenderte, después de tanto tiempo, de tantos dolores de cabeza y puñaladas en el pecho no saben que cojones hacer contigo. Aunque yo tampoco, pero son dolores de cabeza con tu nombre y puñaladas con tus palabras.
Así los martes, cuando los pongo tu nombre, se hacen más llevaderos aunque me partan en dos.


sábado, 1 de febrero de 2014

Entre tabaco y soledad.

"¿Le echas de menos?"
Y son de esas noches en las que entre bacardi y bacardi, soledad y tabaco te pones nostálgica y sueltas todo.
"¿Cómo voy a echar de menos algo que nunca he tenido?
Él nunca ha sido mío y dudo que algún día lo sea. En parte lo entiendo porque se merece algo más que soportar toda mi mierda.
Que me quema verle feliz con otra, sí. Pero dime, ¿qué coño hago? Si no soy capaz de demostrarle nada de lo que siento. Me siento indefensa ante él y a la vez pienso lo fuerte que me hace ser.
Es que no te imaginas, cómo es, de verdad... Me hace feliz y no lo sabe, me hace ver todo más bonito con simples palabras.
Parezco gilipollas hablando de él, pero me encanta hablar de él y de mi sonrisa de gilipollas cada vez que veo una foto suya.
Tantos sentimientos que no sé dónde van a ir, tantas ganas, tantos miedos.
¿Sabes la sensación de sentir que te quieres comer el mundo por alguien?
Pues eso me pasa a mi, que en vez de estar sentada aquí bebiendome una cerveza podría estar con él haciendo lo que sea, es la primera vez que no me preocupa que sea perfecto porque al fin y al cabo no lo necesito.
Ahora lo cuento así, porque eres tú y porque supongo que me entiendes pero me cuesta hablar de como es, de como me hace sentir. No sé, y todo esto sin verle, ni tocarle ni sentirle.
Ojalá algun día caiga en la cuenta de que quiero hacerle feliz.

Ay.. Si te digo la verdad, a veces pienso que estoy loca."

De esas conversaciones en las que te sinceras y acabas con esa sonrisa tan inconfundible y con un "lo grande que es y lo que le quiero".

martes, 7 de enero de 2014

Y no sé, acuérdate de mí.

Todo quema pero lo de dentro es frío.
El frío que me enseñaste a sentir, a valorar, a compartir.
Y dime qué cojones hago con el frío ahora si sólo lo entendía contigo.

Tendré que empezar a tachar días del calendario. No para contar días para verte sino para contar todos los días que no estás.

Es difícil escribirte cuando parece que ya te he dicho todo.
Cuando te lo he escrito todo.
Cuando mis silencios gritaban y parecía que iban a llegar hasta ti, y se te iban a clavar.

Pero no llegaron, se fueron disipando entre humo y recuerdos rotos.
Recuerdos que no dejo de acariciar con los dedos.
Recuerdos que cortan y me rompen cada vez más. 
Cortan y me hacen sangrar sólo como tú conseguías hacerlo.
Ahora sólo hay palabras de despedida, despedidas forzosas con palabras entre lágrimas esperanzas de "volveré".



Y no sé, acuérdate de mí.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Orgullo.

Esa balanza tan desequilibrada entre el miedo a cagarla, y el miedo a perderte. Esa relación jodida por terceros, pero sin haber terceras personas. Sólo orgullos.
La sensación de acertar, unida a la decepción de que ese acierto llega un poco tardío.
Tenerte. Querer cuidar tu relación como ninguna, y joderle y joderte como hacen todas.
Todo se jode por los problemas, conflictos y demás putas mierdas que nadie quiere pero a todos inspira. Y lo jodido no es tener el problema, ni tampoco no encontrar la solución.
Lo que es realmente jodido es no saber cual es el problema. Que coño ha cambiado en tu vida, ese que hace dos días te hacia reír y sentirte superior a todas esas que te odian, y ahora no te perdona ni el más mínimo kilo de autoestima. Ese momento en el que dejas de echar culpas y pasas a plantearte el simple hecho de culparte a ti misma.


martes, 26 de noviembre de 2013

Gritos en silencio.

Cada día que pasa noto como todo lo que quería, todo lo que hace mi día a día más fácil se acaba yendo.
Me da por pensar que no las merezco o simplemente habrá alguien que saque más partido a esas dosis de felicidad que yo.
No sé, puede que no sea la más cariñosa, ni la que más demuestra, ni la más feliz. Puede que la explicación de mis silencios y mi mirada perdida sea el miedo a contaminar otras vidas, otras corazones.
Soy tan complicada, tan inconformista que no me entiendo ni yo.
Es normal que él no me entienda, me lo repito constantemente. Se merece alguien que le haga feliz, aunque dudo que alguien se matara por verle sonreír como yo.
Dudo que alguien quiera tardes de perderse por no sé donde como lo quiero yo.
Dudo que alguien entienda sus palabras como las entiendo yo.
Dudo que alguien se imagine una rutina a su lado.

Ojalá algún día sé de cuenta de que mis silencios no dejan de gritar que venga.

viernes, 25 de octubre de 2013

Como una bala.

Nunca pensé que diría esto pero. Te necesito. Nunca te lo he demostrado. Nunca te lo he dicho.
Tampoco creo que cambiaran las cosas.
Soy esa con la que dudo que alguien quiera estar, difícil de entender con más defectos que virtudes.
Conmigo es fácil lo de "las hay mejores".
Ahora que no estas me doy cuenta de que te quiero y de que daría lo que fuera por tenerte conmigo.