Todo
quema pero lo de dentro es frío.
El frío
que me enseñaste a sentir, a valorar, a compartir.
Y dime
qué cojones hago con el frío ahora si sólo lo entendía contigo.
Tendré
que empezar a tachar días del calendario. No para contar días para verte sino para
contar todos los días que no estás.
Es
difícil escribirte cuando parece que ya te he dicho todo.
Cuando te
lo he escrito todo.
Cuando
mis silencios gritaban y parecía que iban a llegar hasta ti, y se te iban a
clavar.
Pero no
llegaron, se fueron disipando entre humo y recuerdos rotos.
Recuerdos
que no dejo de acariciar con los dedos.
Recuerdos
que cortan y me rompen cada vez más.
Cortan y
me hacen sangrar sólo como tú conseguías hacerlo.
Ahora
sólo hay palabras de despedida, despedidas forzosas con palabras entre lágrimas
esperanzas de "volveré".
Y no sé,
acuérdate de mí.