Sentirse en la mierda como rutina. Te levantas, te miras al espejo y a los ojos hinchados se le han sumado unas ojeras imborrables. Piensas: (Como me has hecho caer en la mierda cabrón), aun así sabiendo lo mal que lo pasas cojes el móvil y le mandas un Whatsapp de "buenos días".
Vuelves a entrar en su juego, anoche entre cigarro y cigarro te juraste que no volverías a hablarle y que le sacarías de tu vida para siempre. Pero ya ves, estás como una gilipollas sonriéndole a la pantalla del móvil por su "buenos días tonta".
De sobra sabes que tarde o temprano te desilusionarás y volverás a tener celos por todo, sentirás ese puto nudo en el estómago y volverán los temblores y la impotencia, otra vez.
Tienes que salir de ese círculo vicioso como sea, pero sabes que estás perdida y enganchada a él, que necesitas de sus palabras para afrontar el día a día. Y qué esa puta dependencia a el está pudiendo contigo.
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