Párate a pensar y dime, ¿dónde encontrabas la felicidad? Si os bastaba un parque, un banco y su risa de fondo para definir la felicidad. Y ahora no te queda nada de eso. Confías en que volverá, pero no. Nada va a volver, su sonrisa ya no es tuya, ni el tacto de su piel ni esa colonia que siempre que quedabais le pedías que se echara.. Otros tiempos, otras épocas. "Todo pasa", te dijo.
Su puta frialdad en esos momentos te hicieron echar por tierra meses y meses de confianza. Le dejaste ahí en ese parque, en vuestro banco mientras te alejabas con el puto frío de enero con lágrimas en los ojos y sabiendo que la definición de felicidad que habías aprendido gracias a él no era la de verdad. Él se quedó pensando en su "nueva etapa" queriendo olvidar el color de tus ojos, tus dedos paseando por su cuello y la curva de tu sonrisa cada vez que lo mirabas.
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