¿Y ahora qué? Después de todo, ¿qué va a pasar? Ni lo sabéis ni supones que lo sabréis Es así. Fin. Cada uno por su lado, esperando que algún día tonto uno de los dos necesite otra tarde juntos.
No sé tú pero ella, mientras os dais esta mierda de tiempo o lo perdéis. Seguirá levantándose cada mañana con la esperanza de tener un mensaje tuyo de buenos días, se pasará horas sentada en su pupitre y con un folio delante haciendo planes para el resto de vuestra vida. Llegará la hora del café y moverá la cucharilla con desgana mientras vé como no vienes y como tú café se enfría.
Una vez se lo dijiste, "nosotros somos como él café, caliente es puro placer pero cuando se enfría no es lo mismo", creo que nunca llegó a entender esa frase. Ni esa, ni muchas de las comparaciones que hacías sobre vuestra relación. No os entendíais y eso era lo bonito que cada vez que decía algo absurdo tú le mirabas y le sonreías. Aun así, con sus más y sus menos, sus idas y sus venidas y sus frases filosóficas sabías que no había nadie que entendiera mejor tu mirada, tu sonrisa o tus gestos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario