martes, 26 de noviembre de 2013

Gritos en silencio.

Cada día que pasa noto como todo lo que quería, todo lo que hace mi día a día más fácil se acaba yendo.
Me da por pensar que no las merezco o simplemente habrá alguien que saque más partido a esas dosis de felicidad que yo.
No sé, puede que no sea la más cariñosa, ni la que más demuestra, ni la más feliz. Puede que la explicación de mis silencios y mi mirada perdida sea el miedo a contaminar otras vidas, otras corazones.
Soy tan complicada, tan inconformista que no me entiendo ni yo.
Es normal que él no me entienda, me lo repito constantemente. Se merece alguien que le haga feliz, aunque dudo que alguien se matara por verle sonreír como yo.
Dudo que alguien quiera tardes de perderse por no sé donde como lo quiero yo.
Dudo que alguien entienda sus palabras como las entiendo yo.
Dudo que alguien se imagine una rutina a su lado.

Ojalá algún día sé de cuenta de que mis silencios no dejan de gritar que venga.

viernes, 25 de octubre de 2013

Como una bala.

Nunca pensé que diría esto pero. Te necesito. Nunca te lo he demostrado. Nunca te lo he dicho.
Tampoco creo que cambiaran las cosas.
Soy esa con la que dudo que alguien quiera estar, difícil de entender con más defectos que virtudes.
Conmigo es fácil lo de "las hay mejores".
Ahora que no estas me doy cuenta de que te quiero y de que daría lo que fuera por tenerte conmigo.

sábado, 28 de septiembre de 2013

La paz interna que sólo me devuelve la lluvia.

Gris. Frío. Lluvia. La combinación perfecta para un sábado con complejo de domingo.
El cielo ha reventado, a la vez que yo.
A veces parece que todas esas gotas caen por algo e incluso me entienden porque se me clavan como puñales y me traen nostalgia y muchos recuerdos.
Recuerdos y soledad, una soledad que valoro pero a la vez me ahoga demasiado.
Sería más fácil compartirla, sí, alguien que quiera pasar conmigo los fines de semana en una cafetería hablando de todo y de nada, que me mirara a los ojos y entendiera lo que me quema dentro o simplemente que se viniera a mi cama a compartir cigarros, música y besos.
A ver conmigo como el mundo se inunda ahí fuera y yo me siento protegida entre sus brazos.

Esto es un 'ojalá' más. Con nombre, apellido y sus ojos tristes.

Nada más, decir que la paz interna que me da la lluvia no me la da nada más.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Asfixia.

Es bonito ver llover. Lleva toda la tarde haciéndolo.
El agua trae recuerdos mezclados con una gran cantidad de nostalgia. Si lo acompañas con música y pensamientos del presente puede incluso a asfixiar.
Me he refugiado toda la tarde en mi habitación, intentando buscarle explicación a muchas cosas que llevan tiempo rondando mi cabeza. 
Por ejemplo, por qué no estabas compartiendo la tarde de tormenta conmigo o por qué nos dio por complicarlo todo, por jodernos y acabar consumiéndonos.
No sé, supongo o quiero suponer que todas esas preguntas las ha dado el tiempo, las circunstancias y la jodida tarde que he pasado.
Estas cuatro pareces que a veces me salvan y otras parece que se me van a venir encima.
 

sábado, 31 de agosto de 2013

Rutina. Invierno. Diciembre.

Ya incluso las tardes de sábado ahogan. Incluso haciendo calor, gente en las piscinas y niños jugando en el parque aquí llueve y hace frío.
Suena típico pero no sé, es así.
Antes los domingos estaban repletos de nostalgia, de canciones y de recuerdos. Y ahora igual.
Supongo que a algunos les pesa menos porque tienen con quien pasarlos, igual que el invierno, que dicen que es para tristes, yo no lo creo.
De hecho pienso que el invierno esta hecho para aquellos que valoramos, el calor de unas manos, o compartir café con alguien y un absurdo tema de conversación.
En invierno tiene todo una magia distinta que pocos saben ver. Invierno. Diciembre.
Siempre llega a mi cabeza y tras ese mes, sentimientos, recuerdos, olores, canciones, emociones e ilusiones. Mil cosas que son imposibles de explicar y de entender.
Bah, supongo que hablar de frío, invierno y Diciembre cuando estamos a las puertas de empezar Septiembre y otra vez la rutina es bastante típico.
Necesito rutina. Sí. Pero también que aparezca alguien y que esa rutina deje de ser tan rutina, que cambie los días. Pido demasiado lo sé.
A todos nos encantaría tener una rutina especial.
Quién sabe igual llega.

martes, 13 de agosto de 2013

Sería bonito ¿eh?

Ojalá las historias de amor empezaran por el final ¿verdad? Cuando todo está jodido, sólo quedan recuerdos y sigue retumbando vuestra canción en la cabeza.
Y seguir avanzando atrás en el tiempo ver como la relación mejora día a día, la magia, la perfecta conexión entre sus ojos y los tuyos, no dejas escapar ni una sola sonrisa y entiendes cada silencio después de cada beso.
Con el paso de los días ir necesitando hablar a todas horas con el, ir descubriendo poco a poco que le hace feliz, sus inseguridades, sus inquietudes, dormir tarde por sus "quédate un ratito más" y sonreír cada vez que te llega un mensaje suyo.

Sería bonito ¿eh? Empezar jodidos y acabar con una sonrisa en la boca.

lunes, 29 de julio de 2013

Sin sentido.

Necesitarte y odiarte. Es algo complicado esto.
Hay días en los que me muero por verte y otros en los que cuanto menos sepa de ti mejor. Supongo que eres tu que descolocas todo lo que tocas. Como a mí.
Te encanta eso, descolocarme, tenerme ahí para ti. No lo entiendo. No hay sentido.
Cada vez que escribo todo tiene menos sentido. Vuelvo a escribir y tiene menos sentido aun.
Ya hace bastante que nada en mi vida tiene sentido, salgo de fiesta a reírme y a pasarlo bien y acabo llorando en una acera con cualquier amiga, pensando en lo jodido que esta todo y contando lo que echo de menos el pasado.
Esta claro que algo hice mal para que ahora este todo así, quizás tendría que haberte echado de mi vida antes o quizás tendría que haber cogido un tren contigo a salvar lo nuestro.
¿Lo nuestro? ¿Que nuestro? Suena bonito, eh, "nosotros", de vez en cuando lo digo en alto y suena tan irónico que hasta me río.
Joder, como nos dejamos, nos dejamos así, sin más. Nos dejamos rotos y echos mierda, no sé por qué, pero tampoco quiero saberlo.
Me apetece verte, sentarnos en un banco, con un cigarro y que me dejes hablar. Contarte todo así, sin sentido.
Quién sabe, igual, mientras me escucharas hablar, con mis ironías y mis sarcasmos acabarías entendiendo que me matas pero me haces fuerte. No sé.