domingo, 21 de septiembre de 2014

No te alejes, por favor.

Vuelve el frío. La lluvia. Las hojas por el suelo.
Y se van las noches de ginebra, los baños en la playa viendo todos los amaneceres, las noches eternas.
Ah, y todas las personas que me dan oxígeno.
Y no se que me va a hacer más falta.
Soy experta en eso de echar de menos, pero no me acabo de acostumbrar a tener lejos a lo que me salva.
Y en especial a quien ha salvado mi Agosto y está agarrandome en Septiembre.
A quien me ha devuelto la confianza y con ella una sonrisa que hacia tiempo que no veía.
Él es de esas personas que aparecen en tu vida un día, con la que compartes un par de cervezas pero nunca esperas que acabe dándote los buenos días desde el otro lado de la cama y trayendote un zumo de naranja para desayunar.
Ni que sus besos fueran la carga de pilas para superar los días.
Pero sí, es él y no se para cuanto tiempo tiene pensado quedarse.
Aunque ahora no esté.
Pero sus mensajes de "a ver si algún día te dignas a aparecer por aquí" o mis tachones en el calendario a doce días de vernos.
O las ganas. Y como en tres días me devolvió lo que otros me habían quitado.
Ojalá el destino, la vida o lo que cojones sea que te ha traído hasta mi no nos separe.
Porque estas haciendo bonito un Septiembre que duele.
Y eso no lo hace cualquiera, así que quédate.

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