Cerramos año. Abrimos libro nuevo.
Es complicado hablar de 2014.
Me ha dado mucho y me ha quitado también.
Me ha dado y me ha quitado personas, ganas, fuerza y coraje. A partes iguales.
He aprendido lo que es llorar de la risa. Echar de menos. Emborracharte en una playa la noche de San Juan con tus amigas. Discutir porque hacer las noches de sábado o llorar con el video de mi cumpleaños.
Cada año me da algo nuevo. Y este año me ha hecho fuerte y dura, capaz de superar cualquier adversidad. Ahora sé que soy capaz de comerme el mundo. Pero siempre con los míos claro. Los que año tras año están esperándome arregladisimos para acabar sentados en una acera comiendo churros con chocolate a las 9 de la mañana.
Por los que han llegado. Los que se han acomodado en mi. Y por supuesto no quiero que se vayan. Porque han hecho el 2014 más bonito, más feliz, más sonriente.
Por los que se fueron. Los que compartieron otros años y ahora se han salido de tu vida. Gracias y hasta siempre (o hasta nunca, depende).
Por los que llegarán para que aporten y les aporte.
Por los que están y se quedarán. A vosotros gracias, por tanto. Por cada sonrisa, cada lágrima, cada borrachera, cada foto, cada abrazo, cada mala mirada, cada abrazo.
Gracias a todos. Por ser quien sois para mi. Por lo que me aportáis. Por vuestras rarezas. Gracias por ser parte de mi un año más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario