miércoles, 17 de junio de 2015

De pasar página y cortarte con las hojas.

Pasar página.
Que fácil es aconsejarlo y que jodido hacerlo.
La noche cae como una maldición escrita ante mi cuarto, el televisor calla lo que piensa en honor a su dueño, la persiana esta echada haciéndole un guiño a mi suerte, y este silencio intempestivo no para de recordarme nuestro pasado.

Sé que hace mucho que debería de haberme abierto en canal ante ti, y a corazón destrozado, confesarme admiradora de tu culo y tu persona a partes iguales. 
Me debo meses de integridad y muchísimos años de coraje. No sé si el amor es mentirse a uno mismo para darle cuerda al reloj que ponga en hora nuestros sentimientos, lo que si tengo claro, es que siempre he llegado tarde a la cita con tu empatía.

Es más fácil vivir con la incertidumbre a cuestas que soportar el golpe seco de un "no" por respuesta. Cobarde, infeliz, pero con un clavo ardiendo de esperanza del que no pienso soltarme. Manual básico del autoengaño.

Me he propuesto acostarme y no pensar en tu boca. Conocerlos antes de compararlos contigo, y putearte todo lo que el alcohol me alcance.

Así que me llevo mi corazón con complejo de sparring a otra parte. La pelea de orgullos te la llevas tú por los puntos, pero no pienso tirar la toalla hasta que no aparezca otro capaz de arrojarme a la lona de un beso.

sábado, 14 de marzo de 2015

Un brindis por el vacío de siempre.

Empezamos como nunca pero acabamos como siempre.

Tu tenías otros planes y yo no entraba en ellos.
Ahora sonríes a otra que se parece a mi aunque dudo que te sonría y te haga rabiar como yo.
Me jure no volver a llorar por nadie pero hoy todo me puede. Y he reventado. Estoy escupiendo palabras sin saber muy bien porque te estoy escribiendo cuando hace semanas que no te siento.
Has decidido ir a lo fácil, y me has dejado en un puto océano, sola y sin fuerzas para nadar.
Pero no te preocupes, no me voy a ahogar, porque estoy acostumbrada a la soledad de los océanos, al abandono y a las malas caras.

Me he vuelto inmune a todo tipo de putadas, a todo tipo de mentiras.
Tengo una resistencia que muchos querrían tener pero que es despreciable.

Porque no existe nada peor que no sentir ni si quiera el dolor, porque ya te has acostumbrado.

lunes, 12 de enero de 2015

Pequeño torbellino.

Cuatro meses de darnos más y menos.
De caricias y desprecios.
De besos y malas miradas.
De "ven idiota" y "déjame en paz".
De idas y venidas.
De no se lo que somos pero no quiero que dejemos de serlo.
De llorar horas y horas en la cama y de risas descontroladas.
De darnos lo mejor del otro.
De echar de menos y no querernos ver más.
De tres días viéndote dormir y dos meses sin vernos.
De abrazarnos de más y vernos de menos.
De querer comernos el mundo juntos y querer tirar todo por la borda.
De no saber lo que tenemos pero querer serlo todo.

Has llegado y has puesto todo patas arriba. Tienes "efecto torbellino".
Has destrozado los peores recuerdos de mi pasado y me has traído lo mejor y lo peor de ti. Para compartirlo o para que lo cuide, no se.
También me has traído miedo y noches de llorar a reventar, malas miradas, malas contestaciones y discusiones en medio de la calle.
Pero luego cuando te calmas, cuando ese torbellino ha pasado vuelves a ser el mismo que ese 12 de septiembre a las 6 y pico de la mañana cuando decidiste que era buen momento para cuando decidiste besarme y sonreirme.
Ojalá nunca dejes de tener ese efecto, cariño.
Porque me destrozas y me reconstruyes como no lo había hecho ninguno jamás.
No se lo que somos, ni lo que seremos.
Ni lo que va a pasar de aquí a un mes.
Sólo se que tenemos que darnos la vida. Aquí y ahora. Aunque nos tengamos lejos. Aunque no pueda verte dormir todas las noches.
Por nosotros. Por ti y por mi. Por ahora.
Porque es nuestro momento, pequeño torbellino.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Cerramos año. Libro nuevo.

Cerramos año. Abrimos libro nuevo.
Es complicado hablar de 2014.
Me ha dado mucho y me ha quitado también.
Me ha dado y me ha quitado personas, ganas, fuerza y coraje. A partes iguales.
He aprendido lo que es llorar de la risa. Echar de menos. Emborracharte en una playa la noche de San Juan con tus amigas. Discutir porque hacer las noches de sábado o llorar con el video de mi cumpleaños.
Cada año me da algo nuevo. Y este año me ha hecho fuerte y dura, capaz de superar cualquier adversidad. Ahora sé que soy capaz de comerme el mundo. Pero siempre con los míos claro. Los que año tras año están esperándome arregladisimos para acabar sentados en una acera comiendo churros con chocolate a las 9 de la mañana.
Por los que han llegado. Los que se han acomodado en mi. Y por supuesto no quiero que se vayan. Porque han hecho el 2014 más bonito, más feliz, más sonriente.
Por los que se fueron. Los que compartieron otros años y ahora se han salido de tu vida. Gracias y hasta siempre (o hasta nunca, depende).
Por los que llegarán para que aporten y les aporte.
Por los que están y se quedarán. A vosotros gracias, por tanto. Por cada sonrisa, cada lágrima, cada borrachera, cada foto, cada abrazo, cada mala mirada, cada abrazo.
Gracias a todos. Por ser quien sois para mi. Por lo que me aportáis. Por vuestras rarezas. Gracias por ser parte de mi un año más.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Nadie sabe más.

Ven. Me cargas. Dame un beso. Pellizcos. Arañazos. Sé que me echas de menos. Tendré que soportarte un rato hoy. Idiota. Me apetece estar contigo. Vámonos de cervezas. Celosa. Mordiscos. Te comía. Mis ganas. Las tuyas. Orgullo. Abrazos. Septiembre. Mi cama. Salamanca.

No me dejes.
No lo hagas. Por ti. Por nosotros. Por el primer día que te vi y que me daba vergüenza mirarte. Porque empece a mirarte y me llamabas mala. Porque me atacabas los nervios y sólo me salía arañarte aunque me moría de ganas de besarte. Por las caricias por debajo de la mesa.
Los "me caes mal" aún sabiendo que era mentira. Las miradas cómplices.
Tus besos desenfrenados en ese sofá a las seis y media de la mañana. Se acaba aquí.
Y volvió a empezar. Y no me canso. Me haces falta, como nada. Pero puedo seguir sin ti, por orgullo aunque sea.
No lo entiendo. No lo entendemos. Y dudo que lo entiendan.
Pero estamos nosotros. Y nadie sabe más.

domingo, 21 de septiembre de 2014

No te alejes, por favor.

Vuelve el frío. La lluvia. Las hojas por el suelo.
Y se van las noches de ginebra, los baños en la playa viendo todos los amaneceres, las noches eternas.
Ah, y todas las personas que me dan oxígeno.
Y no se que me va a hacer más falta.
Soy experta en eso de echar de menos, pero no me acabo de acostumbrar a tener lejos a lo que me salva.
Y en especial a quien ha salvado mi Agosto y está agarrandome en Septiembre.
A quien me ha devuelto la confianza y con ella una sonrisa que hacia tiempo que no veía.
Él es de esas personas que aparecen en tu vida un día, con la que compartes un par de cervezas pero nunca esperas que acabe dándote los buenos días desde el otro lado de la cama y trayendote un zumo de naranja para desayunar.
Ni que sus besos fueran la carga de pilas para superar los días.
Pero sí, es él y no se para cuanto tiempo tiene pensado quedarse.
Aunque ahora no esté.
Pero sus mensajes de "a ver si algún día te dignas a aparecer por aquí" o mis tachones en el calendario a doce días de vernos.
O las ganas. Y como en tres días me devolvió lo que otros me habían quitado.
Ojalá el destino, la vida o lo que cojones sea que te ha traído hasta mi no nos separe.
Porque estas haciendo bonito un Septiembre que duele.
Y eso no lo hace cualquiera, así que quédate.

viernes, 15 de agosto de 2014

23:26 y mi sonrisa.

Me he dado cuenta que también existen las noches frías en pleno agosto,
y las noches de calor en los baños de cualquier bar a finales de diciembre.
Demasiadas reflexiones y pensamientos para un viernes de verano con la mente en mil sitios a la vez.
Aunque en mi misma primero de todo.
Porque he aprendido a que sin mi no puedo estar en nadie más.
A qué yo sin mi carmín rojo y mis tacones no sería yo las noches de sábado.
He aprendido a comerme el mundo o al menos a pisarle tan fuerte que retumbe.
Que los días malos hay que acompañarlos de cerveza y buena compañía.
Que el frío es menos frío si hay miradas y caricias capaz de arroparme.
Que a mi espejo le encanta verme despeinada y con una sonrisa de recién levantada.
Que me ha costado darme cuenta de todo esto, sí.
Pero he aprendido a ser yo.
Y a que mi sonrisa está por encima de todos esos mierdas.

martes, 3 de junio de 2014

21:01

Escribir y borrar. Escribir y borrar.
Es como querer escribir sobre alguien y que tu corazón te pregunte "¿qué cojones haces?"
Pues así es hoy. Un día de conflictos entre la cabeza y el corazón.
No sé quien va ganando pero me traen de cabeza.
Como tú que me vuelves loca con tus idas y venidas, con tus cambios de humor, con tus sonrisas irónicas y con tus abrazos desprevenidos.
Pero de qué me quejo si soy igual que tú.
Y qué distinta me haces ser.
Pero no dejes nunca de hacerlo, que me encanta.
Seguro que si leyeras esto me dirías que te habría gustado que te lo gritase con los ojos.
Tu puta magia, tus puta manía de hacerme feliz o no tan triste.
Y ojalá siempre la tengas siempre.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Somos. Estamos.

Noche gris.
Sigo con la ventana abierta viendo como se disipa el humo del cigarro entre la noche y sonriéndole a una pantalla como una gilipollas.
Y echando de menos claro, eso siempre. 
Pero sonriendo. 
Porque he empezado a apreciar pequeños detalles, pequeños gestos.
Como los abrazos de mi madre con sus "que guapa estás tan feliz" o que llegue un idiota a la puerta de mi casa con mil regalices rojos a hacerme perder el tiempo.
O a invertirlo.
Porque desde que tengo a ese idiota he aprendido a invertir el tiempo, en mi o en sus ojos.
O en sus heridas.
Porque los dos estamos jodidos pero sabemos como comernos el mundo. 
Son cosas simples, momentos absurdos en los que me río como una niña pequeña y le debo todo.
Le encanta oír mi risa y a mi ver como sonríe cuando me río.
Nos completamos. Somos. Estamos.
Y para qué más. 


domingo, 27 de abril de 2014

Domingos contigo o sin ti

Ya no hay domingos malos y un poco menos malos.
Ahora hay domingos contigo o sin ti.

Quién me diría a mi que llegaría a escribir feliz. O al menos intentarlo.
Porque tengo algo o alguien que ha conseguido llenar mi vacío con el suyo, y perdonadme si me equivoco, pero dudo que haya algo más bonito que eso.

Que sí que mi guerra y mi invierno interno siguen persiguiéndome muchas noches y muchos días grises pero que tengo con quien compartirlos. Tengo con quién reírme de mis lágrimas del pasado y tengo con quién compartir cafés que sólo fueron simples promesas del pasado.
Es posible que incluso cuando me mire al espejo despeinada y con restos del maquillaje de la noche pasada me vea guapa.

No sé, es de esas personas que te hace ver todo ese caos de otra manera.
Lo reconozco, las cosquillas y las sonrisas a mitad de los besos ayudan a olvidar. 
Y las llamadas a las tres de la mañana y que todo lo cotidiano tenga un poco de su magia.

Y sí, también reconozco que un clavo no saca otro clavo y qué también echo de menos el invierno de unos ojos que ya no me recuerdan. 

Pero él se gana el cielo, ese que me regala cada día sin darse cuenta, y no lo cambio por nada. 

lunes, 31 de marzo de 2014

El cielo de sus ojos.

Hacia mucho que no me destruía como lo estoy haciendo hoy.
Con mil apuntes en la mesa, café y la cabeza no sé donde.
Complicado es entenderlo.
Y complicado es entenderme.

Acabo de perder otra batalla con quien cada día me demostraba que quería mi desorden.
Bueno, acabo de perder conmigo misma también.
El miedo a sentir de más, a sentir algo que no sea vacío, miedo o simple dolor me acojona. Sí, me acojona.
Suena tan ridículo, pero prefiero mi autodestrucción a destruir a quien me bajaría la Luna si se lo pidiese.

Todo por mi, por mi y por quien no deja de aparecer en cada canción, ese quien se ha llevado todas mis letras o a ese al que veo reflejado en cada charco.

Soy tan destructible, tan frágil. Constantes precipicios en mi cabeza me separan de quien me regala sonrisas cada mañana, quien me lleva a desayunar al puto culo del mundo, quien en medio de la multitud de una discoteca me susurra "me encanta esta fiesta, pero ahora te quiero para mi" y largarnos a un portal a entendernos un poco o a desentendernos.

Me separan del puto cielo de sus ojos. Pero ya no sé si quiero ese cielo o el invierno de otros ojos.

jueves, 13 de marzo de 2014

Tan mía, tan yo.

He vuelto.
A escupir palabras.
A garabatear todo lo que me quema, todo lo que llueve y toda la guerra de dentro.
Con la misma canción de fondo. En repetición.
La canción que me evade de todo. High.
"Alto" como en los mejores tiempos pero con vértigo esperando una caída que no deja de repetirse.
Aunque ya no esté arriba siempre me ahoga esa sensación y vuelvo a ese pozo.
Ese pozo que a él no le gustó porque no quiso quedarse. Tampoco probó si quería compartirlo conmigo.
El caso es que estoy sola.
Y a la vez conmigo que, al fin y al cabo, soy yo la que me queda.
Me tengo a mi misma pero quiero escapar de mí, de mis pensamientos y de todo lo que me está matando las entrañas.
Lo consigo a ratos, echando a correr con la música a toda hostia y sin pensar en un destino.
Antes siempre había un destino, una dirección, una calle, una ciudad o una persona.
Ahora no, sólo quiero huir y dejar a mi otro yo atrás.

Soy tan mía, tan yo.


miércoles, 5 de febrero de 2014

Martes de trozos.

Martes fríos.
Martes sin ganas. Otro más.
Y no sé que hacer para encontrarlas, si alguien se llevo las ganas de los martes pero también las del resto de semana.
Miro a los días con asco, al café con tristeza y al humo del cigarro con esperanza.
¿Esperanza de qué? No lo sé, pero tendré que estar llena de algo ¿no? Pues ya está.

El gris del cielo lo entiende, sabe cuando ponerse a llover porque sabe que en ese momento estoy reventando por dentro y como soy incapaz de chillar y gritar él lo hace por mi.
Y saca los mejores rayos de Sol cuando a ti te da por preguntarte cómo estoy.
Parece absurdo, pero el cielo es de los pocos que me entiende.
El cielo y esas letras de canciones que me recuerdan en cada acorde a ti, que me hacen pedazos, también, pero romperse con esas canciones reventándote los oídos no está mal, me ahogan los pulmones, me atan el estómago y me inundan los ojos, casi como lo haces tú. Aunque no tan bonito.

Esa puta manía tuya de hacer el desastre bonito, o eso creo que haces. Ese don de salvarme y ahogarme a la vez.
Si es jodido de entender, imaginaos lo que cuesta explicarlo. Y lo de explicárselo a mi cabeza y a los trozos de corazón que me quedan más todavía.
Siguen sin entenderte, después de tanto tiempo, de tantos dolores de cabeza y puñaladas en el pecho no saben que cojones hacer contigo. Aunque yo tampoco, pero son dolores de cabeza con tu nombre y puñaladas con tus palabras.
Así los martes, cuando los pongo tu nombre, se hacen más llevaderos aunque me partan en dos.


sábado, 1 de febrero de 2014

Entre tabaco y soledad.

"¿Le echas de menos?"
Y son de esas noches en las que entre bacardi y bacardi, soledad y tabaco te pones nostálgica y sueltas todo.
"¿Cómo voy a echar de menos algo que nunca he tenido?
Él nunca ha sido mío y dudo que algún día lo sea. En parte lo entiendo porque se merece algo más que soportar toda mi mierda.
Que me quema verle feliz con otra, sí. Pero dime, ¿qué coño hago? Si no soy capaz de demostrarle nada de lo que siento. Me siento indefensa ante él y a la vez pienso lo fuerte que me hace ser.
Es que no te imaginas, cómo es, de verdad... Me hace feliz y no lo sabe, me hace ver todo más bonito con simples palabras.
Parezco gilipollas hablando de él, pero me encanta hablar de él y de mi sonrisa de gilipollas cada vez que veo una foto suya.
Tantos sentimientos que no sé dónde van a ir, tantas ganas, tantos miedos.
¿Sabes la sensación de sentir que te quieres comer el mundo por alguien?
Pues eso me pasa a mi, que en vez de estar sentada aquí bebiendome una cerveza podría estar con él haciendo lo que sea, es la primera vez que no me preocupa que sea perfecto porque al fin y al cabo no lo necesito.
Ahora lo cuento así, porque eres tú y porque supongo que me entiendes pero me cuesta hablar de como es, de como me hace sentir. No sé, y todo esto sin verle, ni tocarle ni sentirle.
Ojalá algun día caiga en la cuenta de que quiero hacerle feliz.

Ay.. Si te digo la verdad, a veces pienso que estoy loca."

De esas conversaciones en las que te sinceras y acabas con esa sonrisa tan inconfundible y con un "lo grande que es y lo que le quiero".

martes, 7 de enero de 2014

Y no sé, acuérdate de mí.

Todo quema pero lo de dentro es frío.
El frío que me enseñaste a sentir, a valorar, a compartir.
Y dime qué cojones hago con el frío ahora si sólo lo entendía contigo.

Tendré que empezar a tachar días del calendario. No para contar días para verte sino para contar todos los días que no estás.

Es difícil escribirte cuando parece que ya te he dicho todo.
Cuando te lo he escrito todo.
Cuando mis silencios gritaban y parecía que iban a llegar hasta ti, y se te iban a clavar.

Pero no llegaron, se fueron disipando entre humo y recuerdos rotos.
Recuerdos que no dejo de acariciar con los dedos.
Recuerdos que cortan y me rompen cada vez más. 
Cortan y me hacen sangrar sólo como tú conseguías hacerlo.
Ahora sólo hay palabras de despedida, despedidas forzosas con palabras entre lágrimas esperanzas de "volveré".



Y no sé, acuérdate de mí.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Orgullo.

Esa balanza tan desequilibrada entre el miedo a cagarla, y el miedo a perderte. Esa relación jodida por terceros, pero sin haber terceras personas. Sólo orgullos.
La sensación de acertar, unida a la decepción de que ese acierto llega un poco tardío.
Tenerte. Querer cuidar tu relación como ninguna, y joderle y joderte como hacen todas.
Todo se jode por los problemas, conflictos y demás putas mierdas que nadie quiere pero a todos inspira. Y lo jodido no es tener el problema, ni tampoco no encontrar la solución.
Lo que es realmente jodido es no saber cual es el problema. Que coño ha cambiado en tu vida, ese que hace dos días te hacia reír y sentirte superior a todas esas que te odian, y ahora no te perdona ni el más mínimo kilo de autoestima. Ese momento en el que dejas de echar culpas y pasas a plantearte el simple hecho de culparte a ti misma.


martes, 26 de noviembre de 2013

Gritos en silencio.

Cada día que pasa noto como todo lo que quería, todo lo que hace mi día a día más fácil se acaba yendo.
Me da por pensar que no las merezco o simplemente habrá alguien que saque más partido a esas dosis de felicidad que yo.
No sé, puede que no sea la más cariñosa, ni la que más demuestra, ni la más feliz. Puede que la explicación de mis silencios y mi mirada perdida sea el miedo a contaminar otras vidas, otras corazones.
Soy tan complicada, tan inconformista que no me entiendo ni yo.
Es normal que él no me entienda, me lo repito constantemente. Se merece alguien que le haga feliz, aunque dudo que alguien se matara por verle sonreír como yo.
Dudo que alguien quiera tardes de perderse por no sé donde como lo quiero yo.
Dudo que alguien entienda sus palabras como las entiendo yo.
Dudo que alguien se imagine una rutina a su lado.

Ojalá algún día sé de cuenta de que mis silencios no dejan de gritar que venga.

viernes, 25 de octubre de 2013

Como una bala.

Nunca pensé que diría esto pero. Te necesito. Nunca te lo he demostrado. Nunca te lo he dicho.
Tampoco creo que cambiaran las cosas.
Soy esa con la que dudo que alguien quiera estar, difícil de entender con más defectos que virtudes.
Conmigo es fácil lo de "las hay mejores".
Ahora que no estas me doy cuenta de que te quiero y de que daría lo que fuera por tenerte conmigo.

sábado, 28 de septiembre de 2013

La paz interna que sólo me devuelve la lluvia.

Gris. Frío. Lluvia. La combinación perfecta para un sábado con complejo de domingo.
El cielo ha reventado, a la vez que yo.
A veces parece que todas esas gotas caen por algo e incluso me entienden porque se me clavan como puñales y me traen nostalgia y muchos recuerdos.
Recuerdos y soledad, una soledad que valoro pero a la vez me ahoga demasiado.
Sería más fácil compartirla, sí, alguien que quiera pasar conmigo los fines de semana en una cafetería hablando de todo y de nada, que me mirara a los ojos y entendiera lo que me quema dentro o simplemente que se viniera a mi cama a compartir cigarros, música y besos.
A ver conmigo como el mundo se inunda ahí fuera y yo me siento protegida entre sus brazos.

Esto es un 'ojalá' más. Con nombre, apellido y sus ojos tristes.

Nada más, decir que la paz interna que me da la lluvia no me la da nada más.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Asfixia.

Es bonito ver llover. Lleva toda la tarde haciéndolo.
El agua trae recuerdos mezclados con una gran cantidad de nostalgia. Si lo acompañas con música y pensamientos del presente puede incluso a asfixiar.
Me he refugiado toda la tarde en mi habitación, intentando buscarle explicación a muchas cosas que llevan tiempo rondando mi cabeza. 
Por ejemplo, por qué no estabas compartiendo la tarde de tormenta conmigo o por qué nos dio por complicarlo todo, por jodernos y acabar consumiéndonos.
No sé, supongo o quiero suponer que todas esas preguntas las ha dado el tiempo, las circunstancias y la jodida tarde que he pasado.
Estas cuatro pareces que a veces me salvan y otras parece que se me van a venir encima.